Trafalgar
Empiezo la aventura de los Episodios Nacionales del gran Galdós como debería ser: por el principio.
Para iniciar la saga, Galdós empieza en 1805 con la batalla de Trafalgar desde los ojos de Gabriel, un huérfano que ha acabado en el Santísima Trinidad siguiendo a su amo, un oficial de la Armada en la reserva. El texto va a dar contexto extenso a la batalla, a los navíos y ejércitos y a la situación de España respecto a Francia e Inglaterra. Y cuando digo extenso es que va a nombrar cada barco describiendo con detalle cada uno de ellos y a sus comandantes. Pero hay una parte muy importante: el porqué y el cómo se entra en batalla y las razones de la derrota.
El estilo decimonónico me encanta y el libro está lleno de descripciones con palabras poco comunes en nuestros días y de largos monólogos típicos del realismo del siglo XIX. Un punto fuerte es la inocencia de Gabriel, lo enamoradizo que es con la hija de sus amos y cómo se le hincha el pecho con un nacionalismo para bajarlo en la siguiente escena cuando ve que en realidad, la guerra es absurda y que, una vez vencidos, los ingleses ayudan a los españoles como si fueran parte de la misma patria. Nota aparte para los franceses, a los cuales no dedica una palabra bonita.
El libro es un valiosísimo texto educativo, y aquí Galdós opera más como un cronista que como novelista, pero tratando la historia como un relato familiar más que como La Santísima Historia de España. Pero, para mí, peca de falta de tensión dramática: con poco que conozcas la historia de la batalla, conoces prácticamente cada paso que va a dar la historia, ya que, además, el narrador es el protagonista en el futuro, por lo que no puede fallecer.
Entiendo que es la primera entrega, que se empieza probando y que mejorará con el tiempos.