La tía Tula
Llegué a La tía Tula tras la lectura de San Manuel Bueno, mártir, y me he vuelto a encontrar a ese Unamuno que utiliza a sus personajes para exponer y explorar sus propios dilemas sociales, filosóficos y religiosos. Al igual que harían otros pensadores como Kierkegaard, Sartre o Simone de Beauvoir, Unamuno no crea personajes de ficción para interpretar una trama, sino para explorar sus dilemas en seres humanos. En esta novela, esa carga recae sobre Tula, un personaje que es el centro de la historia y hasta se podría decir que la novela en sí.
La historia arranca cuando Tula empuja a su hermana Rosa a casarse con Ramiro. Tras dar a luz a tres hijos, Rosa fallece y Tula se instala en el hogar para criar a sus sobrinos, pero negándose rotundamente a casarse con su cuñado, tal y como Rosa le pidió en su lecho de muerte.
A través de una narración ágil y volcada casi por entero en el diálogo, donde las descripciones se reducen al mínimo y el contexto se deduce de cómo interactúan los personajes, Unamuno nos introduce en un drama doméstico donde Tula se rebela abiertamente contra las normas de su época. Gertrudis no quiere resignarse al papel pasivo que la sociedad le reserva a la mujer: ella quiere elegir y, además, no ser elegida. Desea ser madre, cuidar y gestionar a la familia, pero rechaza de pleno la vía del matrimonio. Con esta postura, Tula rompe con la norma social de la época y cuestiona una religión que ve pensada por y para hombres: la mujer es la esposa de, el hombre puede tener una moral más ligera... Aquí Tula representa la idea de una maternidad más cerca de la Virgen María: ser madre sin la necesidad del hombre. Su visión de la familia no es la institución tradicional, sino una colmena donde ella ejerce como reina; a su alrededor hay otros elementos de la colmena, como otras abejas y zánganos, enfocados en procrear y en poco más.
Unamuno consigue en su corta extensión mantener una voz poética que alcanza un preciosismo incluso al retratar la muerte. El capítulo en el que Ramiro recuerda a Rosa es un pasaje con una alta carga sentimental y tremendamente lírico, donde el amor le brota con la misma naturalidad que las lágrimas que caen de sus ojos.
La tía Tula es una novela que en su corta extensión aborda una cantidad de temas inabarcables en un primer acercamiento: habla del deseo, del deber, de la culpa, de la propia definición de la familia y de las imposiciones sociales. Es un libro lleno de capas imposibles de explorar en una única lectura.