Fortunata y Jacinta

Benito Pérez Galdós 1887 ✦✦✦✦✦

Leído el 2024-12-13

novela españa clásico

Durante algo más de dos meses, he dedicado parte de mi tiempo de lectura a Fortunata y Jacinta, una de las grandes obras de Benito Pérez Galdós. No he tardado tanto por su extensión, sino porque no quería que acabara.. Ahora, puedo decir que es mucho más que una novela; es un mapa de la sociedad española del siglo XIX, una exploración de la psicología de sus personajes y una declaración de amor a Madrid.

Galdós muestra una habilidad fuera de lo común para crear personajes profundamente humanos. Está en el lado opuesto al uso de personajes arquetípicos o esquemáticos; construye, a lo largo de una narrativa extensa, una radiografía psicológica de cada uno de ellos. Fortunata, Jacinta, Juanito Santa Cruz, Maximiliano Rubín... cada uno de ellos está dotado de una personalidad única y matices que los hacen sentir vivos, cercanos, como si los conociéramos en persona. Galdós navega las contradicciones, los deseos y las miserias humanas, sin por ello juzgar a ningún personaje, de una manera tan realista que sus personajes trascienden la ficción.

La novela está compuesta por multitud de capas y puede leerse desde diferentes perspectivas, lo que la convierte en una obra rica en interpretaciones. Puedes abordarla como una novela histórica, que refleja los años convulsos de la España de finales del siglo XIX, marcada por cambios políticos, sociales y económicos, golpes de estado, cambios constantes de mandatarios y modos de gobierno. También puede leerse como una novela de amor y desamor, llena de envidias, rencores, pasiones y desengaños que exploran la profundidad de las relaciones entre las personas. Pero, para mí, lo más fascinante es cómo Galdós disecciona la diferencia de clases. La manera en que refleja las jerarquías sociales, los contrastes en los comportamientos, valores y expectativas según la clase social, es magistral. Es especialmente llamativo cómo retrata la hipocresía de las clases altas, devotas y religiosas, pero que mantienen una doble moral, en contraste con la mayor libertad. Por otro lado, a las clases bajas no les aplican esas expectativas, por ejemplo, las rígidas exigencias sociales de la virginidad para las mujeres de clase alta, que no se aplican a los hombres, resultan un contraste brutal con la realidad de las mujeres de clase baja. Es de resaltar cómo Galdós utiliza los rasgos lingüísticos para retratar la diferencia de educación entre los que más tienen y los que llegan justos.

Además, el amor de Galdós por Madrid late en cada página de la novela. El autor conocía la ciudad al detalle, sus calles, sus barrios, su vida diaria, y eso se refleja en las andanzas de sus personajes. Si conoces la ciudad, la lectura de Fortunata y Jacinta se disfruta de una manera diferente. Es fascinante comparar la distribución de los barrios en aquella época, con los pudientes y los más humildes, y observar cómo han cambiado con el tiempo. Personalmente, ya no puedo pasar por Pontejos sin recordar a los Santa Cruz.

Por último, habiendo leído a Dickens, Dostoyevski o Tolstói, Galdós debe ser reconocido como uno de los grandes escritores europeos del siglo XIX. Su capacidad para captar el sentir de una sociedad y una época no está al alcance de cualquiera.

En definitiva, Fortunata y Jacinta es una obra clave en la literatura española. Es, a la vez, una novela histórica, social, psicológica y romántica. Más de 1000 páginas que merecen más de una lectura.