Homero Ilíada
Alessandro Baricco elaboró este texto con la intención de realizar un recital público leyendo el poema homérico, al darse cuenta de que la estructura original resultaba demasiado difícil de llevar al escenario. Para ponerle remedio, decidió reescribir el original aplicando una serie de reglas muy claras. En primer lugar, recortó la obra para aligerar la lectura y eliminar las repeticiones propias de la tradición oral, aunque intentó no suprimir casi nunca escenas completas. La gran excepción a esta regla fue la eliminación de las apariciones de los dioses. Además, para modernizar la obra, adoptó un lenguaje mucho más vivo, y transformó la estructura para que la narración fluya en primera persona a través de la voz de sus distintos protagonistas. Asimismo, las escasas y mínimas adiciones que el autor aportó de su propia cosecha quedaron claramente diferenciadas en el texto mediante el uso de cursivas.
Es innegable que esta versión ofrece una experiencia de lectura muy ágil, pero he echado de menos las intervenciones de los dioses, principalmente porque en la obra original son ellos los verdaderos titiriteros que mueven los hilos detrás del telón. Sumado a las reglas anteriores, Baricco incluyó un capítulo final donde narra el desenlace de la guerra de Troya. Esto resulta muy curioso dado que, a diferencia de lo que se suele pensar, la Ilíada de Homero termina únicamente con el funeral de Héctor y no relata el suceso del caballo. Baricco sintió que la historia quedaría inconclusa para un lector moderno, por lo que construyó este cierre a partir de otras fuentes de la antigüedad, como la Eneida y la propia Odisea.
En mi opinión, es una obra perfecta para adentrarse a los poemas homéricos y a la épica griega de manera accesible.