El último encuentro

Sándor Márai 1941 ✦✦✦✦✧

Leído el 2026-02-19

novela hungría clásicos

Entré a Sándor Márai por mi amor a la literatura de Stefan Zweig, pero La herencia de Ezster no me terminó de convencer. El último encuentro es otra de sus obras capitales y no puedo hacer otra cosa que rendirme a sus pies, porque es una novela que contiene una intensidad de sentimientos expresados con una capacidad que creo que no está en la mano de cualquiera.

El estilo de Márai es prolijo en descripciones, es denso, reflexivo y bien estructurado, así como tendente a la introspección más que a la acción. Con él, intenta analizar la psique de los personajes accediendo a lo más profundo de estos e intentando poner en palabras lo que no se puede describir.

La novela empieza describiendo cómo un hombre se prepara para recibir a alguien después de 41 años y 43 días después de su último encuentro. Sabemos que este reencuentro es algo que lleva esperando mucho tiempo, que para él es algo capital. Márai pasará a contarnos la infancia y la primera juventud de este hombre y de su amigo; aunque su enlace iba más allá de una simple amistad. Uno de familia adinerada, otro de familia que sobrevive. Esto determina el carácter de cada uno y hace que, aun unidos por un vínculo muy fuerte, no puedan entenderse en algunos aspectos. La narración de los años de juventud se para para volver al momento del reencuentro.

Aquí es donde se encuentra el corazón del texto, porque alrededor de la mitad del libro va a ser la exposición detallada de toda una vida reflexionando sobre lo que significa la vejez, la amistad, el amor, la traición... Prácticamente todo lo importante en la vida está tratado en estos capítulos. Toda la exposición está bellamente razonada, no es matemática, está adornada lo justo pero no excesivamente, no hay desperdicio, pero sí disertaciones, y todo tipo de ramificaciones, porque, recordemos, son los resultados del examen de toda una vida.

En medio del monólogo entendemos que la mujer de quien expone tuvo una aventura con su amigo, justo porque compartían esa parte del alma la cual él no llegaba a entender. Un día de caza, el invitado levantó su arma para acabar con la vida de su amigo, pero no fue capaz. Parece que la idea era fugarse junto a su mujer, pero el invitado no se atrevió a hacerlo y huyó para siempre. Esto hizo que él no volviera a hablar jamás con ella. ¿Fue pactado? ¿Qué pasó por la cabeza del invitado en ese momento? Esas son las preguntas que quieren ser respondidas, pero no lo harán, porque después de estos años no es necesario, se han respondido solas.

No hay sentencia sobre los 40 años que el protagonista ha vivido ¿Ha merecido la pena pasar los años intentando entender, reflexionando sobre el suceso? ¿Se siente acaso arrepentido de no haber aprovechado mejor los años, de no haber hablado con su mujer? Quizá los hombres de antes no pensaban en estas ideas; los conceptos como el honor y la verdad estaban por encima del resto de cosas.

No sé las veces que paré de leer para pensar sobre lo que estaba leyendo. Hay cantidad de fragmentos que, incluso fuera de contexto, dan para conversar largo y tendido. Una delicia.