Las gratitudes
Acabando de pasar una situación donde mi abuela ha estado en el hospital y hemos podido pasar mucho tiempo pensando en los posibles futuros, creo que he leído el libro en el mejor de los momentos. Aunque también pienso que por otra parte es uno de los peores momentos. Y digo esto porque la novela me ha provocado ternura, pero sobre todo me ha producido una profunda tristeza y en cierto momento dolor. No pensaba que me fuera a emocionar tanto.
"Envejecer es aprender a perder".
Todas las personas son diferentes, pero hay una cantidad enorme de cosas en las que nos parecemos y en ciertos pasajes he sentido que el libro me hablaba a mí directamente. Porque Delphine de Vigan es capaz de contar como alguien se va apagando poco a poco y como lo vive quien está a su alrededor, cómo se sienten impotentes y culpables por no poder hacer nada o por sentir que hacer poco.
Para lograr esta imagen se apoya en dos personajes que se acercan a Michka desde dos enfoques diferentes. Marie juega el rol familiar, de cariño y de pérdida. Jerome es el que nos permite ver la degradación progresiva de las capacidades que nos hacen ser personas con capacidad de relacionarse. Por último hay ciertos pasajes donde se narran las pesadillas que tiene Michka, donde somos conscientes de sus miedos.
Pero no es un libro solo sobre la pérdida, es un libro sobre el cariño y agradecimiento que sienten unas personas por otras que han dado todo lo que podían para ayudarse entre ellas.
Si tuviera que poner un pero pequeñísimo sería que me sobró la explicación de la infancia de Michka y cómo sus padres estuvieron en un campo de concentración. Creo que quedaba bastante claro y la elipsis era más elegante.
Un libro maravilloso sobre cómo aprender a perder, pero sobre todo, sobre cómo dar las gracias antes de que las palabras se pierdan.