La llamada: Un retrato

Leila Guerriero 2024 ✦✦✦✦✧

Leído el 2025-10-12

documental argentina latinoamérica memorias no ficción

No soy un gran lector de columnas, pero las de Leila Guerriero son de las pocas que leo con frecuencia. Por eso elegí La llamada como el libro que me iba a sacar de mi bloqueo lector. Y, sinceramente, funcionó.

El libro es el resultado de una inmensa investigación periodística sobre Silvia Labayru, una mujer que perteneció a Montoneros, la organización guerrillera que operó durante la dictadura argentina de los años 70. Silvia fue secuestrada, torturada y violada en un centro de detención clandestino, el mismo lugar donde nació su primera hija. Esta experiencia, obviamente, marcó su vida con una peculiaridad: quizá fue más socialmente que mentalmente, ya que sobre ella pesaba el rumor de que "algo tuvo que hacer" para ser liberada.

Durante varios años, Leila conversa extensamente con Silvia y con gran cantidad de personas involucradas en su historia. La intimidad que logra construir con su protagonista se palpa en cada palabra, y le permite tejer una imagen lo más certera posible de lo que pasó y cómo pasó. No hay rastro de ficción en el libro, más allá de la que introduce la propia memoria. Todo transcurre en un largo capítulo continuo: desde que Leila conoce la historia de Silvia hasta que considera que la historia está contada. En ese tiempo, Silvia se va abriendo para revelar detalles de toda su vida. Porque no es un libro sobre un secuestro, es un libro sobre una vida.

Una de las labores que más mérito tiene es el trabajo de composición. El texto está construido como si de un documental se tratara: cada pocos párrafos hay cortes donde se introducen descripciones e historias que contextualizan la narración, que avanza y retrocede en el tiempo. La mayor parte está compuesta por transcripciones de entrevistas donde quienes vivieron los hechos cuentan su versión, que no siempre concuerdan. Supongo que las entrevistas no se hicieron en orden, por lo que transcribir y ordenar todo ese material tuvo que ser un trabajo titánico.

El resultado es, creo, el producto de una obsesión. No hay otra fuerza capaz de construir algo así. Por momentos me venía a la mente A sangre fría de Truman Capote, pero al poner las palabras en boca de los protagonistas, en vez de narrar cada suceso, se siente más cercano, más directo.

Sinceramente, me costó entrar. Hay mucho contexto que adquirir para meterte en el libro. Pero después de ese inicio, la obsesión de Leila por la historia se contagia y no puedes parar de leer. Cerca del final tuve la sensación de que todo estaba contado, pero los encuentros entre Leila y Silvia continuaban. Entiendo que no es sencillo poner punto final a un proyecto como este, sobre todo con una persona que sigue viva y con tanto por hacer como Silvia. Así que solo puede finalizar como lo hace: con una suerte de punto y seguido.