Sumisión

Michel Houellebecq 2015 ✦✦✦✧✧

Leído el 2025-07-16

francia novela

Me acerqué a Sumisión, de Michel Houellebecq, con la idea de que iba a ser muy provocadora, presentando al islam como el final de la cultura occidental y representando un escenario muy catastrofista. En mi opinión, la novela no consigue eso.

De entrada, hasta bien pasada la mitad del libro, los islamistas no llegan al gobierno francés. Todo lo anterior son conjeturas del narrador-protagonista, François, y sus compañeros de universidad; ideas que surgen de un contexto social y cultural muy específico. Cuando finalmente suben al poder, me pareció bastante inverosímil que todo ocurriera tan rápido: estamos en Europa, la burocracia es enorme, y los cambios promovidos por los gobiernos suelen ser lentos. Pero, curiosamente, cuando se producen esos cambios, Houellebecq no presenta al islam como algo tan negativo: baja el paro, disminuye la delincuencia y, en cierto modo, se percibe como algo positivo para el protagonista y gente como él: un hombre blanco que, eventualmente, se convierte al islam. Para las mujeres, obviamente no, pero no es algo que parezca importarle al protagonista.

François es el típico personaje houellebecquiano: nihilista, cansado de vivir, machista y salido. Pero es un nihilista falso; no le importa nada hasta que pierde el poco estímulo que tiene en su vida, que es el sexo con sus alumnas. Entonces se sube al barco del islam para mantener ese privilegio. Es un personaje prácticamente plano; no cambia realmente. En cuanto a esas voces que dicen que representa a la sociedad francesa o europea, creo que solo refleja un espectro reducido de ella. No veo ese hastío generalizado.

Lo que sí me pareció interesante es cómo Houellebecq construye esa sensación de normalidad burocrática incluso en medio de un cambio político radical. La forma en que François vive todo como si fuera un trámite más dice mucho sobre el tema de fondo: la apatía frente a los cambios sociales. Pase lo que pase, parte de la población se siente simplemente como espectadora. La prosa de Houellebecq es provocadora; constantemente hace afirmaciones polémicas que te incitan a seguir leyendo. Quizá haya demasiado intelectualismo francés para mi gusto (no entendí la mitad de las referencias), pero es verdad que siempre leo sus libros muy rápido. Esté o no de acuerdo con él, me resulta un autor entretenido y me gusta leer su visión del mundo, aunque en ocasiones esté totalmente en desacuerdo.

Como era de esperar, el libro despertará muchísimas opiniones: hay quienes lo verán como visionario y clarividente; otros, como yo, no lo veremos tan claro; y habrá quienes lo consideren un simple ejercicio más, racista y machista. Al final, funciona más como un espejo de las obsesiones y miedos que como una predicción real.