Ghosts (The New York Trilogy, #2)
Después de Ciudad de Cristal, la trilogía de Nueva York de Paul Auster continúa con la temática detectivesca y obsesiva. En Ghost, Azul es contratado por Blanco para hacer un seguimiento y vigilancia a Negro. Lo que en un principio parece un caso sencillo se convierte en un juego de espejos donde Azul ya no sabe si es vigilante o vigilado, poniendo patas arriba su concepción de existencia y su vida hasta ese punto.
En cierto punto del libro, empiezas a plantearte el caso ¿Es Azul el detective contratado para espiar a Negro o es al revés? ¿O es Negro quien ha orquestado su propia vigilancia? Esa ambigüedad se usa para construir el mensaje principal: la identidad como construcción inestable.
En un inicio, pensé que los nombres eran una simplificación pero creo que es un mecanismo donde el autor juega con los constructos mentales que todos tenemos, por ejemplo: Blanco es opuesto a Negro, pero no tiene por qué ser así con los personajes.
Auster logra que el lector tenga que interpretar constantemente las motivaciones reales de cada personaje, con una trama llena de vacíos que no terminan de llenarse. El libro está escrito en un estilo que se mueve entre lo detectivesco y lo filosófico, al igual que el primero de la trilogía. El final es inevitable: cuando observador y observado finalmente se encuentran, la vigilancia debe terminar. O transformarse en algo completamente distinto, cosa que Auster deja deliberadamente abierta.