El erizo y el zorro
Isaiah Berlin escribe un breve ensayo partiendo de una metáfora del poeta griego Arquíloco para analizar dos formas de enfrentar al mundo:
- Erizos: Pensadores que ven todo a través de una única idea central.
- Zorros: Pensadores que afrontan la realidad desde múltiples perspectivas sin reducir el mundo a una única visión.
Berlin, basándose en Guerra y Paz, presenta a Tolstói como un caso único: un zorro que deseaba ser erizo.
Su idea principal es que la teoría de la historia de Tolstói rechaza el protagonismo de los "grandes hombres" como Napoleón como personas que movieron la aguja de la historia. Para Tolstói, la historia es un proceso impulsado por incontables acciones individuales y circunstancias, muchas de ellas pequeñas o triviales, como la suma de los individuos comunes y sus motivos personales. Los llamados "grandes hombres" son más bien arrastrados por la corriente de la historia, y no tanto sus creadores.
Aunque Tolstói intentaba entender la historia como una ciencia con leyes deterministas, reconocía que la complejidad infinita de factores hacía casi imposible descubrirlas, reflejando así su conflicto interno entre ser zorro, ver la complejidad, y aspirar a ser erizo, buscar una explicación única.