Temporada de huracanes
Tengo que reconocer que me constó unas cuantas páginas entrar al libro. Hasta el punto de pensar en dejarlo. Pero a la mitad del testimonio de Yesenia, mi cabeza entró de lleno en ese estilo tan peculiar que tiene el libro y no pude soltarlo. Un estilo muy oral, lleno de modismos y muy de calle, que si bien me parece un gran acierto que otorga originalidad y autenticidad, puede provocar una barrera de entrada grande, sobre todo si no eres mexicano. Además, la autora no se guarda nada: nombra lo feo, lo escatológico, lo aterrador... porque si no nombras algo, no existe.
Entrado al tema del libro, la narración ilustra un ejemplo de lo que puede suceder en los márgenes de la sociedad mexicana. Si ya de por sí México tiene un índice alto de feminicidios, en un lugar como el narrado, donde no existe la ley, la violencia contra las mujeres se dispara. Esta violencia, presentada de manera cruda y sin adornos, proviene de todas direcciones: no solo de hombres en roles de poder o autoridad, sino también de aquellos que son miembros de la comunidad y, a menudo, de la propia familia. La autora destaca cómo estos actos de agresión no son incidentes aislados, sino síntomas de una violencia estructural, no sólo física, también emocional, que se encuentran a todos los niveles en la cultura local. Leyendo un poco sobre la gestación del libro, la autora se inspira en casos reales, prácticamente nada es inventado, lo que hace más. aún si cabe, incómoda su lectura.
La estructura de la historia es muy interesante. Conocemos desde el inicio qué ha pasado, pero no cómo ni todos los detalles. Con cada perspectiva de un nuevo personaje se añade una capa a la historia y poco a poco se van esclareciendo los puntos negros, hasta llegar a conocer todas las fichas de dominó, que empujándose una tras otra, provocaron el asesinato de la bruja.
Una novela dura, por los actos que narra y por su forma, pero a la vez brillante.