A sangre fría
Después de muchos meses en mi estantería, me lancé de lleno a la que todo el mundo denomina la gran obra de Truman Capote "A sangre fría", quizá la madre de todos los podcast y series actuales de True Crime. Truman Capote presenta una narración increíblemente documentada, cargada con detalles de lo más íntimos que llegas a plantearte la manera en que el autor llegó a conseguirlos. En un principio da la sensación de que la narración es totalmente objetiva, un texto periodísco donde se reflejan los actos de un asesinato de inicio a fin, pero a poco que hayas leído sobre el contexto del autor durante su proceso de investigación, hay ciertos sesgos que se vuelven evidentes, siendo más benévolo con Perry Smith, con el cual se rumorea que tuvo una relación sentimental durante la investigación. De todas maneras, la narración es pulcra en todo momento y no entra a detalles sensacionalistas o escabrosos: sobre los hechos clave tienes la información necesaria y no se recrea en las situaciones violentas.
Una de las grandes hazaás del libro son los perfiles psicológicos de los personajes. Capote nos ofrece un perfil detallada y profundo de las mentes y los entornos de los asesinos, Perry Smith y Dick Hickock. La forma en que explora sus problemas mentales deja caer que estos trastornos pudieran haber sido parte de la causa de los asesinatos, sin ser 100% conscientes de la maldad que estaban comentiendo. Esta caracterización no solo humaniza a los criminales, sino que también balancea la trama humanizando a los asesinos y pensando que quizá tengan derecho a una redención (aunque no sin castigo).
Sin embargo, para mí, no todo es perfecto en el libro. El autor dedica una considerable cantidad de texto a describir a personas que rodean el asesinato, como vecinos o individuos con los que los asesinos se cruzan en su camino y algunas de estas descripciones resultan excesivas y, en ciertos momentos, me apartaban de la trama principal. Quizás un enfoque más conciso en estos personajes secundarios hubiera mantenido un ritmo más ágil.
Además, un aspecto que me causó cierta frustración fue la falta de claridad inicial sobre el fracaso del intento de robo con asesinato. Al principio, no entendía por qué los asesinos estaban quedándose sin un centavo en México cuando el plan había salido perfectamente. Esto me descolocó, me daba la sensación de que me había perdido algo de trama. Por supuesto no fue así.
Mientras leía el libro, ya con la trama avanzada, no podía dejar de imaginarme a Truman Capote como el conductor de un podcast de True Crime de éxito de haber vivido en nuestros años, desgranando cada aspecto de la personalidad de los asesinos con una voz grave y una banda sonora llena de tensión de fondo.