Literatura infantil
Zambra agrupa una serie de textos escritos durante los primeros años de la vida de su hijo con la intención de dejarle a este pequeños ensayos y, en una segunda parte, una serie de relatos con vivencias familiares o de su juventud. Durante estos textos, Zambra se empieza a descubrir como padre y, de manera directa, se redescubre como hijo, cambiando el enfoque con el que veía a su padre en sus años de juventud.
Todos los textos tienen el reconocible estilo del autor: están llenos de frases ingeniosas de fácil subrayado. Da la sensación de que siempre es capaz de encontrar el símil perfecto y encajarlo de manera que parezca sencillo hacerlo. El libro está repleto de ternura, de momentos donde el autor se muestra vulnerable ante el acto de la crianza, algo para lo que es imposible estar preparado y de situaciones donde se replantea el pasado mirando su vida desde otro prisma. El primer texto del libro, donde va escribiendo anotaciones a medida que pasan las semanas de vida de su hijo, es maravilloso, queda palpable el amor que se puede tener a una persona que apenas tiene días y cómo es ir conociendo poco a poco a tu hijo y a tu nuevo yo. A pesar de esto, hay un par de relatos de la segunda parte que me parecieron bastante parecidos en temática que quizá habría sacado de la recopilación.
Sincerándome, he leído el libro porque de Zambra leo lo que sea, el tema me interesaba más bien poco. Creo que no es su mejor libro, pero también creo que el libro es un buen remedio para aumentar la natalidad.