MANIAC

Benjamín Labatut 2023 ✦✦✦✦✦

Leído el 2024-04-19


Labatut vuelve a hilar un libro hipnótico, escrito con un estilo trabajado y personal, a caballo entre la novela, el ensayo y la biografía. He tenido una lectura obsesiva, una vez que el libro te agarra es difícil que te suelte.

El primer relato sigue el mismo estilo continuista de su anterior libro, Un Verdor Terrible. Paul Ehrenfest físico, no es capaz de aceptar lo que la mecánica cuántica acababa de probar: la vida no es determinista, no podemos demostrar una causa de un efecto en todos los casos. Este cambio de paradigma le afecta de tal manera que su cabeza no vuelve a funcionar igual jam´sa. Esto, más la subida del nazismo al poder, acaban de poner su vida patas arriba abrazando el suicidio como única opción.

El bloque de Von Neumann es el que más me ha gustado literariamente. Con una narración coral, Labatut se acerca al personaje desde las múltiples perspectivas de todo tipo de personas las cuales sus vidas estuvieron atadas a la suya, ya sea sentimental o profesionalmente. Esta elección le otorga múltiples perspectivas a un personaje muy complejo y lleno de contradicciones. Desde un prisma, vemos lo abrumadora que era su inteligencia y, desde otro, la falta de moral en lo relacionado a su trabajo y de empatía con alguno de sus seres cercanos que le caracterizaba. Un personaje que estuvo en el centro de todos los grandes avances científicos del siglo XX, pero, sorprendentemente, olvidado por el gran público. Las dos intervenciones de Feynman son las que más he disfrutado, que en sus pinceladas del proyecto Manhattan, sirve de alivio cómico a la severidad de la narración.

El último relato comienza con tres pequeños capítulos poniendo tres bases, qué es el Go, quién es Lee Sedol y cómo se funda Deepmind, la empresa que funda AlphaGo. Sobre estas bases narra la lucha de Lee Sedol, que llega a representar a la humanidad en cierto punto, contra la máquina. Aún conociendo el final de la contienda, Labatut crea una tensión durante la narración de la partida, incluso, en mi caso, hubo lugar a un cambio de tornas: en un principio quería que Lee Sedol perdiera por arrogante, pero finalmente empaticé con él y terminé esperando que tuviera algo que hacer frente a AlphaGo, incluso verle como la representación del ser humano frente a la máquina. Lo más interesante a nivel científico es que una partida de Go es algo imposible de resolver a base de fuerza bruta, donde los jugadores no tienen una mente llena de jugadas, incluso se dice que intuyen donde tienen que poner las piezas, por eso es un arte y no un juego. Podríamos decir que el relato tiene un final abierto y que lo estamos viviendo actualmente.

Me ha maravillado, tanto o más que Un verdor terrible.