El mundo de ayer
Después de haber leído varios libros de Stefan Zweig y que su prosa me haya fascinado, fui directo a por su libro más alabado: El mundo de ayer. Y no sé si han sido las espectativas o la imagen que tenía yo del autor en la cabeza, que ha hecho que el libro me guste, pero que no tenga el mismo efecto que sus novelas o biografías.
Desde el inicio del libro, Zweig se enfoca en alabar, con un tono bastante nostálgico, la época previa a la primera guerra mundial, donde, según él, todo estaba en orden, la gente era feliz y despreocupada. Pero claro, esto solo aplica a su estamento social y está narrado desde este, la burguesía judía. No conocemos el estado del proletariado en esa época tan brillante. Si es verdad que hace matices más adelante, pero de entrada me chocó. Por otra parte, su dibujo de la burguesía judía es muy interesante: el valor que le daban a la cultura, el interés con el que las familias mandaban a sus hijos a la universidad para subir un escalón social al tener un hijo ilustrado... También me llamó la atención la diferencia entre la sociedad austriaca y la alemana, las cuales se suelen igualar en lo que refiere a esa época.
Una vez que Zweig se gradúa, empieza su etapa más europeista, en la que viaja por el continente contando maravillas de cada sitio que visita. Da la sensación de que vivía en una nube, siempre rodeado de grandes nombres, sin mucho por lo que preocuparse y enfrascado en algún proyecto literario. Durante todos sus viajes aparecen un sin fin de nombres de pintores, escritores y dramaturgos con los que entablaba relación como hermanos, con un mensaje claro: tenemos una patria en común, que es Europa.
Entrado el siglo XX, hay un gran cambio social, donde decaen las creencias más moralistas, que previamente ha criticado, y aparece una sociedad más liberal socialmente. Junto con esto, todos los países están envalentonados, se ven fuertes e invencibles, Zweig lo ve como un peligro, anticipando lo que sería la primera guerra mundial tras el conflicto de los balcanes a inicio de siglo. Y efectivamente comienza el conflicto. Un ánimo nacionalista llena las calles, debido a la corta memoria del hombre y a los 40 años sin guerras. Zweig, objetor de conciencia, junto a otros artistas intentan crear un movimiento humanista y en contra de la guerra, pero otros grandes escritores se rinden a los impulsos nacionalistas componiendo canciones y escritos en contra de países que anteriormente habían visitado con interés.
La descripción de Suiza como lugar neutral juega un papel crucial en la vida de Zweig en ese periodo. Sirve de oasis y de lugar donde mostrar sus obras más antibelicistas. Esto mismo pasará cuando la segunda guerra mundial se eche encima del continente.
Sobre el periodo de entre guerras, enfoca su pluma en contar la fractura del Imperio Austrohúngaro, como Austria prácticamente es obligada a ser un país pequeño y desmembrado. Además, hay una fuerte del sufrimiento de la población debido a la inflación en Austria y Alemania. Pero una vez superada, narra una libertad con la que la gente se movía y disfrutaba ya después de haber sufrido lo que sufrieron necesitaban celebración, ocio.
La historia de Hitler desde que no era nadie hasta ser quien fue está claramente influenciada por la fecha en la que escribe el libro, ya que el autor se presenta como un Nostradamus dando a entender que él ya conocía todo lo que iba a pasar. Otros pasajes como el Anchluss están brevemente contados, ya que él huye en cuanto puede tras la anexión de Austria a Alemania. Uno de los elementos que más me llamó la atención es lo libremente que se movía por Europa antes de la primera guerra mundial, lo que le afecta la llegada de los pasaportes y como estos eran dificilmente renovables si residías en un país rival de tu supuesto bando.
El libro empieza con un Zweig entusiasmado y acaba con uno abatido, por lo que se entiende y justifica su nostalgia de tiempos pasados. Es muy interesante su punto de vista, no creo que muchos tuvieran su vida itinerante, cruzando cafés con las personas más importantes de la cultura de esa época. Pero creo que pinta una imagen propia algo endulzada y hay que coger con pinzas una gran cantidad de testimonios. Si leemos a algunos de sus contemporaneos no ofrecen la misma visión que él, hasta el punto de que le han acusado de ser parte de esos autores, tan criticados por él, que ensalzaban en nacionalismo con tal de no ir a la guerra. Con todo y con eso, es un libro que me ha interesado muchísimo y Zweig siempre tiene una prosa muy amena e interesante.