Nada se opone a la noche
Últimamente, leía y oía hablar mucho de Delphine de Vigan. Me decidí con este para empezar con la autora francesa y me ha parecido una obra muy intensa e imagino muy dura de construir.
La primera parte simplemente me encanta. A partir de historias y entrevistas familiares unidas a los recuerdos de la propia autora, compone un bloque donde entremezcla partes de relato novelesco y de texto meta literario. Me recordó a HHHH, el libro de Laurent Binet. Conocer de primera mano el por qué de las elecciones que hay detrás de un texto es algo que me parece muy valioso, si el texto tiene tanta implicación sentimental, hasta el punto de convertirse en una obsesión absoluta, lo es aún más. Ya no solo por lo que se escribe en los textos novelescos, si no por todo lo que no llega nunca a escribir.
Pero claro, ese estilo no se puede aguantar durante mucho tiempo. Es complejo y sentimentalmente cargante. Hasta el punto de sentir una culpabilidad: está dando por verdadera una versión de los hechos cuando no tiene por qué serlo. Por eso la segunda y la tercera parte están escritas a modo de crónica acompañada de apreciaciones personales. En estas dos partes, donde su madre más sufre, donde desde la oscuridad total vuelve a ver algo de luz, me parece que Delphine de Vigan escribe casi en estado de catarsis, a veces a modo documental, a veces a modo confesión. Este último lo usa como una manera de quitarse de encima pesos que llevan años con ella: dejar por escrito las veces que erró, las veces que dijo lo que no debía o las veces que calló lo que pensaba, en definitiva remordimientos.
Sobre estas dos partes sobrevuela constantemente la ansiedad provocada por lo que pensará su familia, qué sentirán al leer su texto. Pienso en las veces que habrá pensado en dejar el proyecto a un lado o las veces que habrá decidido dejar el libro en un cajón para no provocar una tormenta en su familia.
He leído el libro casi del tirón, la historia de Lucile ha sido para mí como un accidente de tráfico, sabes que va a acabar mal pero no puedes dejar de mirar.