No todo el mundo
Había una pregunta constantemente en mi cabeza mientras leía cada relato: ¿Cómo es capaz de contar lo que sienten con letras? Me recuerda mucho a Alejandro Zambra haciendo parecer sencillo lo que es tan difícil: poner en palabras el lo que está dentro de una persona. O de dos.
Pienso en el estudio de personajes tan profundo que habrá tenido que hacer para cada relato, porque, aunque hay un escenario común, una gran ciudad que tiende a ser Madrid, y hay similitud entre algunos personajes, suelen ser personas con aristas muy diferentes, cada uno con su razonamiento y su manera de reaccionar ante las situaciones que se presentan. Algo que me ha llamado la atención ha sido el detalle de no poner nombres a los personajes en algunos relatos, como queriendo decir que lo que ahí cuenta le puede pasar a cualquiera. También me ha dado la sensación de que en las escenas de sexo logra crear una intimidad en su narración que rara vez se encuentra, porque tienden a ser más morbosas que íntimas, intencionadamente o no.
Los relatos me han recordado mucho a las historias de Modern Love, la columna del New York Times que luego fue podcast y luego serie.
He perdido la cuenta de las personas a las que he leído o hecho leer Filmin.
En realidad tengo palabras para lo que me han hecho sentir algunos de los relatos. Marta seguro que sí tendría.