El gran cuaderno
De primeras me llamó la atención el estilo directo, crudo y sin florituras, pero cuánto más leía más adecuado me parecía para ser un libro narrado desde el punto de vista de dos gemelos que son de todo menos normales. En una época donde la crueldad campa a sus anchas, todo está ardiendo y no hay un referente donde mirarse, los dos niños protagonistas se forman un credo propio por el que regirse. Basándose en este son capaces de decidir qué está bien y que está mal, a quién ayudar y a quien castigar, en definitiva qué deben hacer en cada momento. Todo esto gracias a un fuerte entrenamiento, autoimpuesto, de resistencia a cualquier tipo de dolor.
Por la manera que está escrito el libro, se lee de manera ágil y rápida, con capítulos cortos que, muchas veces, tratan acontecimientos independientes. Por útlimo, sabiendo lo que sabes de los niños, la última línea del libro es de maestra del suspense.